La ciudadanía se puede definir como "El derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autorregulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público."

sábado, 8 de mayo de 2010

LA ALTERNATIVA ECONÓMICA

Alternativa Liberal Social

1. LA REALIDAD HISTÓRICA.

Texto propuesto: Ante la creciente rapidez de los cambios sociales y económicos, la crisis política e institucional de la democracia española, el creciente alejamiento entre la clase política y la ciudadanía, y la oportunidad del avance de las telecomunicaciones, promovemos un nuevo y abierto movimiento democrático. Sus impulsores somos ciudadanos que queremos ejercer nuestros derechos y libertades, por la información ponderada y el compromiso cívico, para transformar la partidocracia en una auténtica democracia –que no asamblearismo- donde los ciudadanos además de votar, elaborarán sus programas de prioridades y controlarán a través de sus representantes a los poderes públicos. Tras el fracaso histórico en la Edad Contemporánea de la derecha conservadora y la izquierda marxista, hay que superar las ideologías y tópicos de derechismo e izquierdismo, buenos y malos, para ofrecer alternativas sumando en positivo. La procedencia de sus militantes es transversal, pero el programa de actuación desde la reflexión y el contraste ha de plantear confluencia, moderación y eficacia. Propugnamos por ello un nuevo y atractivo impulso democrático: liberal en lo político, plural en lo cultural, centrado en lo económico y avanzado en lo social. Un proyecto abierto y participativo, crítico y constructivo, humanista y europeísta, donde a quien discrepa no se le invitará a irse, sino a argumentar; donde las propuestas de los participantes no se desecharán sin leerse, se valorarán; y se fomentará la participación desde la igualdad de oportunidades. Un proyecto donde lo liberal y lo social son complementarios, donde deben coincidir lo que se dice y lo que se hace, lo externo y lo interno, garantizándolo no por discursos, sino mediante normas y controles; libertad con responsabilidad.

Justificación: No se trata de repetir viejos proyectos o tópicos de partidos anquilosados o defraudantes, sino de una nueva y atractiva oferta política, no nos interesa hablar de rencillas, sino de propuestas; no nos interesa hablar de cargos, sino de tareas; no nos interesa hablar de tertulias, sino de programas.

2. ECONOMÍA SOCIAL DE LIBRE MERCADO.

Texto propuesto: La creación de riqueza y el bienestar de los ciudadanos, dentro de un nivel razonable de equidad en la distribución de los frutos del desarrollo, son los objetivos de la buena administración de un sistema económico libre y social. El gobierno y las administraciones deben evitar la tentación intervensionista y facilitar el equilibrio dinámico de la oferta y la demanda, el respeto a los derechos de propiedad y a la libertad de los agentes económicos —productores y consumidores, trabajadores y empresarios— para establecer sus transacciones. Nos basamos en una concepción de economía social de libre mercado, frente al monopolio estatal y al libertinaje financiero. La política más social no es la que más gasta, sino la que crea más riqueza; propugna, por ello, que las intervenciones del Estado sean flexibles y atiendan principalmente a la corrección de los fallos del mercado; y defiende también la necesidad de una economía sostenible, orientada a la mejora del nivel de equidad, respetuosa con el medio ambiente. Tanto el mercado como el sector público son necesarios en el Estado social y democrático de derecho que define la Constitución española. El mercado, sin circunstancias distorsionantes, tiende a asignar los recursos de manera eficiente, aunque ello no obste para que la regulación pública sea necesaria para atenuar sus desequilibrios, proveer los bienes o servicios públicos y repartir mejor la riqueza y la renta. Equidad y eficiencia no son conceptos antitéticos sino complementarios. El Estado socialmente avanzado es el que garantiza las libertades públicas, y procura igualdad de oportunidades económicas a todos sus ciudadanos, para permitir alcanzar altos niveles de eficiencia, competitividad y desarrollo.

Justificación: Definir nuestra política económica sólo como liberal puede prestarse a malentendidos, de estar a favor del mercado anárquico, liberalismo conservador y del Estado reducido a su mínima expresión. Es más amplia la fórmula “economía social de libre mercado”, generalmente aceptada, síntesis de la iniciativa privada, la socialdemocracia y, en suma, del liberalismo progresista que impulsa y combina la libertad humana y el progreso social.

3. PRESUPUESTOS EQUILIBRADOS Y PRIORIDADES SOCIALES

Texto propuesto: El gasto público (gastos corrientes e inversiones productivas) debe regirse por criterios de eficiencia –consecución de los objetivos a precios rentables- que limiten las partidas superfluas, especialmente referidas a los gastos corrientes de las Administraciones Públicas en burocracia prescindible. Con ello se podrá potenciar el papel de la inversión pública, especialmente en la coyuntura de crisis por la que atraviesa la economía española. Las inversiones públicas deben programarse siguiendo criterios de eficiencia, con efecto impulsor sobre la productividad del sector privado de la economía. Rechazamos, por ello, los programas de inversión orientados hacia la propaganda del Gobierno —como el reparto de ordenadores sin tener en cuenta el nivel de renta—; y rechazamos también que los programas presupuestarios de inversión se dirijan más a compensar los compromisos políticos del Gobierno con las minorías nacionalistas que a potenciar el crecimiento del conjunto de la economía española. Los presupuestos anuales deben tender al equilibrio de ingresos y gastos (el 11% de déficit público español en 2009 es insostenible a medio plazo), evitando la tentación del socialismo y conservadurismo intervencionistas de aumentar la deuda pública para captar votos mediante subsidios improductivos. El gasto público social es aún insuficiente y se encuentra varios puntos por debajo de la media de la OCDE, lo que se manifiesta en carencias significativas de este capítulo esencial para la equidad y la cohesión social. Debe primar la sanidad, la educación, las pensiones y las infraestructuras, orientado a diversificar nuestro sistema productivo: en caso de inflación, debe incentivarse la oferta; en caso de deflación, debe incentivarse la demanda. Por ello, han de hacerse los esfuerzos necesarios a fin de mejorar las prestaciones sociales, en especial a las personas más desfavorecidas, sin incurrir en déficit estructurales.

Justificación: Más que cambiar el modelo de economía social de libre mercado (¿Por qué otro modelo distinto podríamos cambiarlo?), en el caso español se trata de diversificarlo. El problema del plan E no es que sea sólo propaganda, pues de hecho crea empleo local, sino que es un parche coyuntural, es empleo precario, y por tanto hay que hacer reformas estructurales: el dinero no puede emplearse principalmente en sostener Cajas de Ahorros ineficientes, sino en infraestructuras para impulsar la economía productiva: industria, transportes, comercio, turismo, investigación...

4. DIVERSIFICACIÓN DEL MODELO PRODUCTIVO.

Texto propuesto: La diversificación del modelo productivo. La economía española debe perder lastres y regulaciones para ganar en agilidad y dinamismo: flexibilidad del mercado laboral, modernización de infraestructuras, investigación + desarrollo + innovación. La economía española no puede seguir centrada en pocos sectores de desigual productividad, basados en tecnologías poco rentables y en la producción de bienes y servicios para los que la competencia se establece en calidad y precios. Debe transitarse hacia una economía más competitiva y exportadora, más intensiva en el empleo del conocimiento y de la innovación tecnológica, así como en la utilización de mano de obra más productiva, para frenar los enormes déficit comerciales. Política energética para favorecer los ciclos combinados menos contaminantes; política industrial, incentivando la inversión empresarial en los nuevos sectores; política del suelo que frene la especulación inmobiliaria; política para atraer turismo de calidad; plan de infraestructuras para mejorar los transportes; impulso decidido a la investigación. También se requieren reformas estructurales que aumenten la competencia, impulsen la eficiencia y, en definitiva, configuren unas condiciones de oferta favorables a la libre iniciativa de los empresarios en cuanto a la realización de inversiones de carácter productivo. Hay que tender hacia la unidad fiscal y la moneda mundial común. La UE debe exigir el fin de los paraísos fiscales y financieros que distorsionan la eficiencia (Andorra, Suiza...) y propiciar una nueva unidad de cuenta mundial ponderada, -como referencia el éxito de la unidad de cuenta europea que precedió al euro-. Un mayor crecimiento del comercio impulsará un mayor crecimiento económico.

Justificación: Se suelen olvidar de citar los aspectos inmobiliario, financiero, fiscal y monetario, detonantes de la crisis. Para un crecimiento económico sostenible respetuoso con el medio ambiente debe ordenarse el suelo de manera no restrictiva (que encarece la construcción de viviendas), una regulación efectiva de los mercados financieros (que impida la mera especulación), una fiscalidad progresiva pero no confiscatoria –que estimule el ahorro y la inversión-, y una convergencia monetaria que facilite la igualdad de oportunidades y los intercambios comerciales.

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