La ciudadanía se puede definir como "El derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autorregulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público."

martes, 7 de diciembre de 2010

Mentalidades de vía estrecha


Algunos rayan la tontuna y creen que el resto de ciudadanos estamos a su altura. El aparato manipulador juvenil de los separatistas en Cataluña montan un video el día de la Constitución donde entierran un ejemplar de la misma, utilizan una pegatina encima donde se puede ver una bandera española con símbolos PRE-constitucionales, mientras suena el cara al sol.


Si este es el concepto de la España actual que tienen, no es extraño sus "formas y métodos" de actuar, son alumnos aventajados y la herencia clara de aquella España dictatorial, de mano dura contra aquellos que piensa diferente, e incluso se atrevieron a cuestionar.

Lo mismo que está pasando ahora, ahí de quien se atreve a cuestionar que de una vez por todas debemos romper con la máxima ley que nos ampara y reconoce derechos y como ciudadanos libre.

Me gustaría saber porqué el gobierno no actúan en este con la misma contundencia a los que quieren echa un pulso a Estado y al resto de ciudadanos de Cataluña que no tenemos ninguna pretensión nacionalista

Noticia Relacionada:

E-Notícies Las juventudes de Esquerra instan a "romper con sus leyes"


lunes, 6 de diciembre de 2010

¿SABÍAS QUE AENA TIENE UN "AGUJERO NEGRO" POR INVERSIONES EN INFRAESTRUCTURAS DE 12.000 MILLONES DE EUROS?

Parece mucho, ¿verdad? Pues son más: son casi 13.000.
¿Sabías que sólo los intereses de esa deuda ya alcanzan los 800.000 euros diarios?
¿Sabías que, antes de la llegada de este gobierno al poder, no sólo no había tenido nunca déficit alguno, sino que siempre había generado grandes beneficios?
¿Sabías que las inversiones en infraestructuras de este gobierno han correspondido a obras adjudicadas siempre a las mismas tres empresas afines al PSOE, una de ellas del ministro Blanco ("Grupo San José")?
Esto último no creo que extrañe a nadie.
Lo que sigue, en cambio, sí que debería preocuparnos (y mucho):
¿SABÍAS QUE, A CONSECUENCIA DEL ABULTADO DÉFICIT, Y POR PRIMERA VEZ EN SU HISTORIA, ESTE AÑO -2010- AENA NO TIENE DINERO PARA PAGAR A SUS ACREEDORES EXTRANJEROS, Y QUE LA BANCA EXTRANJERA PUEDE EJERCER SU DERECHO DE EMBARGO SOBRE NUESTRA RED DE AEROPUERTOS NACIONALES?
¿Sabías que -del montante de la deuda- 9.000 millones fueron financiados por bancos españoles y 3.000 millones directamente por bancos extranjeros; pero que los bancos españoles -para mantener su liquidez- al ver que el montante aumentaba, fueron emitiendo deuda y obligaciones que vendieron en el mercado internacional (lo cual es una práctica habitual en banca)?
¿Sabías que apoderarse de la red de aeropuertos de un país turístico es un negociazo muy apetitoso, y que poderosas corporaciones estadounidenses y del Reino Unido ya han iniciado acciones para asumir la deuda de Aena (so pena de que sus bancos ejerzan apremio de embargo) y quedarse así con la mayor tajada que puedan sacar?
¿Sabías que -probablemente por eso- empresas americanas "de consultores" (como las que trabajan en Irak haciendo el trabajo más sucio) trabajan con Fomento y con Aena (McKinley), y que han diseñado sus "Planes de Actuación", obligándoles a una hoja de ruta para quedarse con la gestión de nuestros aeropuertos "legalmente", a cambio de evitar el escándalo público de un embargo internacional que acabaría con este gobierno?
¿Quéseguridades y promesas dio Salgado en secreto en Londres (a los representantes de qué empresas) para que el Financial Times dejase de tildar a España como "país con riesgo de insolvencia"?
¿Te suena ahora a cuál de las más jugosas "insolvencias" se refería? ¿Y por qué precisamente el Reino Unido estaba tan interesado en hacer pública nuestra "insolvencia" (si no nos doblegábamos a las pretensiones de sus empresas sobre nuestro patrimonio, claro)?
¿Por quécrees que -entre otros motivos- tuvo que intervenir el Rey para pedir a las fuerzas políticas un consenso "ante la gravedad de la situación"?
¿Sabías que la red de aeropuertos nacionales es una propiedad pública, patrimonio de todos los españoles, y que ahora (con el "Plan de Privatización") la vamos a perder?
¿Sabías que nuestros aeropuertos no nos habían costado a los ciudadanos españoles ni un céntimo porque se pagaban en su totalidad con las ganancias de Aena (que, a su vez, provenían de las compañías aéreas que vuelan a -y sobrevuelan- nuestro país)?
¿Sabías que el sueldo de los controladores tampoco le ha costado un céntimo al contribuyente porque se paga en su totalidad también con esas ganancias?
¿Sabías que los propios controladores habían ofrecido a la comisión "negociadora" de Aena, en abril de 2009, reducir sus retribuciones un 25% (y así consta en acta) y Aena lo rechazó "por no considerarlo interesante" (y nueve meses después, el Sr. Blanco se pavonea diciendo que va a bajarles el sueldo un 25%, como si fuese idea suya)?
¿Sabías que el plan de privatización de Fomento incluye a las Comunidades Autónomas, para que -salvo Madrid y Barcelona- se queden con los aeropuertos pequeños (no rentables), que tendrán que ser financiados a partir de ahora con dinero de los contribuyentes (cuando hasta ahora ningún aeropuerto -grande ni pequeño- nos costaba dinero a los contribuyentes)?
¿Sabías que para los grandes aeropuertos rentables el paquete accionarial reservado a las corporaciones locales es ridículamente pequeño (ni siquiera da para satisfacer a los "poderes económicos" locales) y los inversores extranjeros se llevan "la parte del león"?
¿Sabías que Fomento pretende tranquilizar a la opinión pública declarando que conservará "en todo momento" la titularidad de los aeropuertos, cuando tal cosa no sirve a efectos prácticos para nada y lo que hace es perder -total y absolutamente- cualquier capacidad de gestión sobre los mismos, ahora y para siempre?
¿Sabías que el gobierno tiene "intimidado" al Partido Popular en todo este asunto porque la política de fuertes inversiones en infraestructuras comenzó cuando Álvarez Cascos era ministro?
¿Sabías que, en realidad, dicho argumento no tiene ningún peso porque, cuando el PP perdió las elecciones, dejó en Aena las cuentas claras y había superávit contable en Caja?
¿Sabías que el gobierno tiene de su lado a los nacionalistas catalanes en todo este proceso porque les tiene prometida una jugosa parte en el reparto de la "tarta" de El Prat?
¿Sabías que cuando el ministro de Fomento dice que "no tiene nada en contra de los controladores" está diciendo la verdad porque -en realidad- sólo los está utilizando como pantalla de humo para que la opinión pública no se percate de lo que está sucediendo entre bambalinas hasta que sea demasiado tarde?
¿Sabías que, por eso, Aena necesita que los controladores se pongan en huelga o que, cuando menos, parezca que lo están (huelga "encubierta") para que el foco mediático siga sobre ellos y toda su arriesgada campaña de distracción siga funcionando?
¿Sabías que, por eso, en el departamento de RR.HH. de Aena nos obligan a programar los turnos de los controladores -sobre todo para Semana Santa- intencionadamente mal para que falte personal, o se saturen los sectores, y haya que poner demoras y se cree un caos?
¿Te explicas ahora cómo es posible que al frente de Fomento, en vez de poner a un ingeniero de carrera -que hubiese sido lo normal-, hayan puesto a un hombre sin estudios pero que ha sido durante años el portavoz del PSOE, "ingeniero" de la comunicación, experto en ocultar y manipular información a su conveniencia, maestro en campañas de prensa, en campañas de difamación, en campañas de "acoso y derribo" mediático?
Ya sé que todo esto te puede parecer uno de esos típicos mensajes "en cadena", pero comprenderás que en realidad la situación es mucho más seria:
Si no lo reenvías a todas aquellas personas que -a tu juicio- deberían conocer esta información, es que te importa un bledo el futuro de tu país..
Si no lo reenvías a todas aquellas personas a las que quieres, es que no te importa que -sin necesidad alguna- nosotros (y nuestros hijos) vivamos en un país aún más esclavizado por los intereses extranjeros.
Si no lo reenvías, nunca faltará un millonario, inglés o americano (en las Bahamas o en su mansión de la "City"), riéndose cada vez que se acuerde de lo listo que fue al apoderarse, con un potente paquete de acciones, de los rentables aeropuertos de un país de los "PIGS", gracias a que la opinión pública de ese país estaba manipulada y aborregada.
Ah, por cierto: ya lo hizo Angela Merkel en su día, ahora lo acaba de anunciar el Reino Unido: suben el IVA (al 19% y al 20%) para "hacer frente al déficit público".
Si el Estado va a tener que pagar los aeropuertos "no rentables" (mientras los inmensos beneficios que generan los rentables van a parar a manos privadas), ¿cuánto crees que falta para que nos suban el IVA a nosotros también?
PARA NUESTRA PRINCIPAL INDUSTRIA NACIONAL, EL TURISMO, LA RED DE AEROPUERTOS ES UN SECTOR ESTRATÉGICO DE INTERÉS NACIONAL:
EN NINGÚN CASO DEBERÁ PERMITIRSE QUE LA CONTROLEN INTERESES PRIVADOS.
¡MENOS AÚN, INTERESES EXTRANJEROS!
Si el turismo es cosa de todos los españoles, nuestros aeropuertos también.
--
USCA (Unión Sindical de Controladores Aéreos)
Delegación Torre de Control Palma de Mallorca
José Teófilo Guerrero Pozo

Noticia Relacionada:

Huelga de controladores aéreos


Tengo formación académica como físico, en inteligencia artificial e ingeniería del conocimiento, y como economista. Soy liberal, comentarista de opinión en Libertad Digital y miembro del Instituto Juan de Mariana. Y soy controlador aéreo en Aena desde hace once años, de lo cual no estoy precisamente orgulloso. He estado destinado en las torres de control de Tenerife Sur y en Madrid Barajas (donde fui instructor y supervisor) y ahora estoy en proceso de instrucción en el centro de control de ruta de Madrid Torrejón. Además he estado en comisiones de servicio en las torres de Almería, Ibiza y Málaga. Aclaro que este artículo lo escribo a título estrictamente personal.

Mis sueldos de los últimos años han estado ligeramente por encima de la media dada a conocer por el ministro Blanco (aquellos más de 330.000 euros brutos anuales). Además mi nómina era de las relativamente bajas en la torre de control de Barajas, ya que estando más o menos en la media de antigüedad y carrera profesional yo solo hacía la ampliación laboral básica (el primer nivel de los tres que había de horas extra). Y Barajas es una torre de categoría inferior a los centros de control, que es donde hay más personal destinado.

Estos abultados salarios se han conseguido mediante la elevación de la demanda de controladores y la restricción de su oferta, fenómenos que no han sido ajenos a la presión sindical y a su capacidad de hacer daño al dejar de prestar un servicio esencial difícilmente sustituible (la unión hace la fuerza, especialmente en un monopolio público como éste). Los propios controladores decidían de forma casi unilateral cuántos eran necesarios durante cada turno en cada dependencia (las configuraciones de referencia, con cantidades a mi juicio infladas y exageradas porque prácticamente siempre solía sobrar personal, a menudo se abrían sectores no estrictamente necesarios y las horas efectivamente trabajadas estaban lejos del límite reglamentario). Dada la limitación de horas a trabajar por convenio (1.200 anuales) se programaban grandes cantidades de horas extra.

Algunos controladores se han presentado ante la opinión pública como responsables trabajadores que sacrificaban su tiempo libre, su familia y su salud (el famoso presunto estrés laboral) para hacer las horas extra y salvar la navegación aérea, al turismo y al país: la verdad es que se aprovechaba cualquier oportunidad para generar esos servicios adicionales y se hacía cola para hacerlos y cobrarlos suculentamente. Simultáneamente el sindicato reclamaba con gran cinismo ante la opinión pública más controladores, justo lo contrario de lo que realmente quería (cualquier economista puede explicar cómo a los gremios les interesa restringir la competencia para elevar sus ingresos y mejorar sus condiciones).

Quizás por la bonanza económica o para evitar problemas políticos los ministros y los directivos anteriores de Aena cedieron ante la presión sindical, básicamente las amenazas de dejar de hacer esas infladas horas extra y quizás también retirar a los profesores de la escuela y parar en seco los procesos de formación. Otras medidas eran y son las típicas de las huelgas de celo: utilizar el reglamento y los procedimientos (estos últimos de nuevo decididos y aplicados según el criterio de los propios controladores) como excusas para ralentizar el tráfico (los controladores aéreos insisten mucho en la seguridad, la cual invocan constantemente y aprovechan para meter miedo al personal, pero de lo que no pueden presumir en general es de eficiencia).

Durante mucho tiempo advertí a mis compañeros de que se estaban pasando y que estaban generando un sistema insostenible, pero obviamente no me hicieron ningún caso y continuaron los excesos y abusos. Y entonces llegó la crisis económica, la reducción del tráfico aéreo y el cambio de ministro de Fomento y de equipo directivo en Aena. Y más recientemente las nuevas leyes sobre provisión de los servicios de navegación aérea. Lejos de practicar una sana autocrítica, el nuevo equipo directivo de USCA (Unión Sindical de Controladores Aéreos) ha decidido huir hacia delante, se han autoproclamado víctimas esclavizadas y han promovido la convocatoria de una huelga. Estoy totalmente en desacuerdo, y además me siento profundamente avergonzado e indignado por lo que he visto y oído en los últimos meses en la torre y en la sala de control. Por eso me he dado de baja del sindicato USCA y estoy considerando mi futuro profesional. En próximos artículos espero ir dando más detalles, aclarando ideas y desmontando diversas falacias difundidas interesadamente por algunos controladores aéreos.

Francisco Capella

sábado, 4 de diciembre de 2010

Construcción Nacional, S.A.


La publicación de las subvenciones millonarias otorgadas por Carod-Rovira durante este año muestra la obsesión nacionalista que ha guiado al tripartito durante la etapa que ahora se cierra.
lavozdebarcelona

El Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña (DOGC) ha publicado este viernes las subvenciones de importe igual o superior a 3.000 euros concedidas por el Departamento de Vicepresidencia, dirigido por Josep-Lluís Carod-Rovira, durante los nueve primeros meses de 2010.

Las 64 páginas que ocupa el documento -que incluye cerca de medio millar de subvenciones- son el perfecto resumen de los objetivos políticos de siete años de tripartito y, probablemente, aportan argumentos de peso para entender la debacle del PSC en las elecciones del pasado domingo.

Un millón para las selecciones autonómicas

Solo en ayudas para la internacionalización de las selecciones deportivas autonómicas, la Generalidad ha destinado en lo que va de año 978.600 euros, a pesar de que el Tribunal Supremo ha dejado claro que ‘para la participación en competiciones deportivas oficiales de ámbito estatal o internacional, las federaciones deportivas de ámbito autonómico, deberán integrarse en las federaciones deportivas españolas correspondientes’.

Las principales beneficiarias han sido federaciones de deportes minoritarios que han sido aceptadas en las asociaciones internacionales correpondientes, como el fistball, el pitch&putt, los bolos&bowling, el futvóley, el touch, el korfbal, el rugby liga, o el futsal. Así como otras que pretenden conseguirlo, como fut-tenis o el patinaje.

Más de 2,5 millones para el catalán

Destacan los más de 2,5 millones de euros destinados a promocionar el uso del catalán, principalmente en Cataluña (542.017 euros para doblaje de películas al catalán; 180.000 euros para subtitularlas; 172.000 euros para Òmium Cultural; 120.000 euros para CCOO; 80.000 euros para UGT; 80.000 euros para la Confederación de Comercio de Cataluña; 50.000 euros para una feria de productos en en catalán; 40.000 euros para el Consejo de Colegios de Abogados; 25.800 euros para Pimec; 15.000 euros para una guía de recursos musicales en catalán; 14.000 euros para el etiquetado en catalán; 9.000 euros para los jóvenes empresarios; 6.000 euros para una web de ‘parejas lingüísticas virtuales’; o incluso 3.000 euros para promover el catalán entre las residencias de personas mayores de las comarcas de Lérida), pero también en el sur de Francia -denominada Cataluña Norte por los nacionalistas- (594.510 euros para la Associació d’Amics de la Bressola; 63.000 euros para APLEC; 27.000 euros para Òmnium Cultural Catalunya Nord; 12.000 euros para el Casal Jaume I de Perpiñán; o 9.000 euros para ‘la normalización de las expresiones de cultura tradicional y popular catalana’), en la Comunidad Valenciana (297.000 euros para Acció Cultural del País Valencià, de Eliseu Climent; o 37.000 euros para la Fundació Sambori), en Baleares (30.000 euros para el Instituto de Estudios Ibicencos; o 13.800 para voluntariado lingüístico), Andorra (28.000 euros para el Centro de la Cultura Catalana de Andorra) o Italia (9.875 para el alguerés).

Tampoco se han olvidado de las casas regionales catalanas ‘en el exterior’ (desde la Guayana al Yucatán, pasando por Guayaquil o Quebec), con más de medio millón de euros. Así como la proyección internacional de Cataluña, con 75.000 euros para el FOCIR, o 40.000 euros para Espai Àfrica-Catalunya (para ‘contribuir a la promoción, difusión y sensibilización de la cultura catalana en África y de las africanas en Cataluña’).

La identidad de Cataluña

Las subvenciones destinadas a ‘difundir y presitigiar el patrimonio y la identidad de Cataluña’ las han copado entidades independentistas: 54.000 euros para Opinió Catalana (en la órbita de Miquel Sellarès); 51.000 euros para el Ciemen (para ‘el reconocimiento de los pueblos sin estado’); 48.000 euros la Fundació Cultura-Cultura catalana en moviment; o 16.000 euros a la Institució Cultural de la Franja de Ponent, en Aragón (para ‘promoción de la identidad y cultura catalana’).

Otro apartado recoge las ayudas a fundaciones políticas, sindicales y juventudes de partidos: 40.000 euros para Sobirania i Progrés, de Joel Joan; 9.400 euros para la Fundació Josep Irla, de ERC; 12.000 euros para el sindicato independentista Intersindical-CSC; 8.500 euros para Els Altres Andalusos; o 4.000 euros para CJC-Joventut Comunista.

Y, por último, toda una serie de subvenciones otorgadas por la Consejería de Carod-Rovira de difícil clasificación, entre las que destacan otros 295.000 euros otorgados a Acció Cultural del País Valencià para ‘promoción de patrimonio cultural, artístico y natural del País Valenciano’; 240.500 euros a Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) para el Observatorio mundial sobre descentralización y democracia local; 157.300 euros a la ANUE para ‘la difusión y promoción de los principios de las Naciones Unidas en Cataluña’; 18.000 euros a la Sociedad de Onomástica para la ampliación del Fondo Toponímico de Cataluña; 16.000 euros a la ACV Tirant lo Blanc para un ‘laboratorio de ideas valencianistas’; 10.000 euros para unos diccionarios griego-catalán sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento; 5.000 euros para ‘la integración de los vinos de la Cataluña Norte en la guía de vinos de Cataluña’; 3.800 euros para ‘promoción del ciclismo en Marruecos’; o 3.248,41 euros para el concurso de la vaca bruna de los Pirineos.

martes, 30 de noviembre de 2010

Independentistas


JORGE BAEZA BELTRÁN | Barcelona

Escuchándoles hablar, uno llegaba a pensar que eran mayoría. Hablando en nombre de Catalunya, daban por hecho que sus consultas alternativas eran la expresión de la ciudadanía. El hecho de que formaciones como Solidaritat Catalana per la Independència pusiesen la proclamación de independencia como inminente en la agenda daba la sensación de que esta estaba hecha. Y es que, como decimos en catalán, "han posat el carro devant dels bous". Y como creyeron que había mucho por repartir, aparecieron nuevos comensales para comerse la pieza. Por eso se puede decir que han sido víctimas de la ficción en la que han vivido.

Alguien puede decir que buena parte del voto de CiU es independentista, y es correcto. Pero teniendo en cuenta de dónde ha procedido el voto de CiU aparentemente, y que el discurso de Mas se ha centrado en su proyecto económico liberal, no parece que podamos afirmar que mucho votantes de CiU sean independentistas. Se ha vuelto a demostrar que no hay nada peor en política que vivir una ficción, y los asesores electorales de Esquerra Republicana deberían haber percibido que alejarse de la realidad social de Catalunya no era el camino hacia el crecimiento.

El independentismo en Catalunya ha sacado algo más del 11% del voto, ésa es su proclamación de independencia. Mucho ruido y pocos votos

miércoles, 24 de noviembre de 2010

PP y PSC tendrán que hablar castellano en el Parlament


Fuente: ABC
Albert Rivera afronta su segunda campaña con las facilidades que da tener representación parlamentaria y la confianza en que por lo menos repetirá resultado

Las encuestas dicen que podrían duplicar representación.
—El último periodo de sesiones ha sido muy bueno para nosotros. La coherencia del mensaje y el hecho de llegar a las elecciones como una voz más libre de ataduras nos da un crecimiento que incluso nos sorprende.
Se les recrimina ser un partido unidireccional, que habla solo de la lengua.
—Y a CiU habría que decirle que solo habla de la nación, ERC de la independencia e ICV de ecología. Cada partido tiene sus tics, pero hemos presentado un programa electoral completo. Aún así, no renegamos de ello, nos parece fundamental que en la próxima legislatura se mantenga el «efecto ciudadanos». Nuestra aspiración es que se entienda que en Cataluña hay bilingüísmo en la calle y en las instituciones, como reconoció el Papa. Estoy convencido de que acabaremos la legislatura con tres grupos utilizando el castellano en el Parlament, como mínimo simbólicamente. El PP se verá obligado si no quiere perder parte de su electorado, y también el PSC deberá replantearse sus políticas respecto a la lengua en la escuela, en las instituciones o las multas lingüísticas.
¿Sin ERC en la Generalitat, C's ha bría tenido el éxito que tiene?
—Si el PSC no hubiera hecho un pacto tripartito al servicio del independentismo quizá nosotros no habríamos nacido. Y si el PP no tuviera la tentación de mimetizar ese pacto con CiU, tampoco. Reconozco que Ciudadanos nace porque los partidos nacionales en Cataluña, por pactos en La Moncloa, necesitan gobernar con ERC o con CiU y eso hace que parte del electorado gire hacia nosotros.
¿Cómo valora la renuncia que hace ahora el PSC a las multas lingüísticas?
—Lo valoro como un tanto de C's, pero le doy la credibilidad que tiene. El 24 de julio Montilla aprobó una ley que incrementaba las multas en un millón de euros. Que tres meses después diga lo contrario me parece una falta de respeto al ciudadano. El PSC ha perdido toda credibilidad, nadie se ha creído tampoco la renuncia al tripartito.
¿Las últimas iniciativas del PP contra regulaciones lingüísticas impiden un pacto con CiU?
—Estoy convencido de que el pacto PP-CiU tras las elecciones está hecho. Y se alargará probablemente al Ayuntamiento de Barcelona si gana CiU y, sobre todo, viene marcado por La Moncloa. Desde Génova hay instrucciones de menos enfrentamiento, lo que pasa es que nuestra presencia ha hecho que el PP tenga que venir a cubrir este espacio.
¿Se puede repetir el caso Vidal-Quadras?
—Creo que Sánchez-Camacho es una persona de confianza de Rajoy y la pone porque sabe que va a ser leal. Vidal-Quadras representaba a los votantes del PP en Cataluña versus los intereses de Génova.
CiU también estará condicionada, en este caso por Laporta.
—CiU estará condicionada por ERC básicamente, porque buscará pactar con ellos los temas nacionalistas. Convergència intentará pactar con el PP sin hacerlo público, pactarán la investidura, los presupuestos. Y ahí es donde jugaremos un papel fundamental como garante para que los partidos nacionales entiendan que sus votantes no quieren ser moneda de cambio por la Moncloa. El entregar los votos de Cataluña a cambio de hacer presidente a González, Aznar o Zapatero se acabó con C's.
Se ha convertido en uno de los defensores de los toros en Cataluña ¿Qué vías legales quedan para dar marcha atrás en la prohibición?
—Si C's tiene grupo parlamentario propondrá modificar la ley. Hay moratoria hasta 2012, y hasta entonces hay oportunidad de presentar la modificación. No hay garantías de aprobarlo, pero esa ley se prohibió a tres meses de las elecciones y eso condicionó el voto en CiU y el PSC.
¿Por qué no ha sido posible el pacto con Rosa Díez?
—Porque UPyD no ha querido.

Las cuentas de la Generalitat

martes, 23 de noviembre de 2010

Todo atado y bien atado.

Esto No es adoctrinamiento. Desde Cataluña aseguran que no existe problemas de lenguas, y que son otros los obsesionados con la lengua, pero que no hay ningún problema

domingo, 21 de noviembre de 2010

El Homo Identitarius

Fuente: Una de cal... y la otra también

A los monos nos gustar andar en manadas. Por mucho que hayamos adquirido ciertas costumbres –cepillarnos los dientes, leer el periódico, componer sinfonías o elaborar teorías sobre el origen del universo- no podemos desprendernos del todo de la inmensa carga genética que hemos ido acumulando durante decenas de millones de años. Y ciertos monos más listos –o quizás tan sólo más oportunistas- han conseguido sacar provecho personal de esa tendencia, encapsulándola en conceptos más elegantes como fet diferencial, identidad y milongas afines.

Los políticos “identitarios” saben lo fácil que resulta manipularnos si previamente nos han convencido de que los que vivimos en el territorio que pretenden dominar “somos diferentes” y que, consecuentemente, “somos mejores” que los de otras partes. Tras eso, es relativamente fácil convencernos que les demos todo nuestro apoyo –y nuestra fe en su inefabilidad- para que ellos nos protejan de los otros, o sea, los distintos, los “no tan buenos como nosotros”.

Argumentar ese intento de silogismo es fácil. No importa la calidad de los argumentos. Se puede echar mano de hechos históricos reales o inventados, del factor Rh -¡qué cosa ésta, nuestros primos primates, los macacos rhesus!-, de la excelencia de nuestros “logros culturales y morales” respeto a la estupidez y la inmoralidad de los otros, de que somos herederos –genética y culturalmente- de los “padres de la patria”, aquellos titanes que fueron los primeros en darse cuenta de nuestra singularidad y de sacrificarse por ella… La lista de idioteces no tiene fin.

Una vez logrado el propósito y a solas, colocados los prohombres más auténticamente nuestros en los puestos claves de la tribu, la comida estará servida y se podrán dar el lujo de hincarnos el diente a sus anchas. No habrá nada que hacer. Les habremos dado todos los recursos –los legales, los políticos, los ideológicos- para que nuestro trabajo diario les engorde sus barrigas y les pague sus caprichos hedonistas. Y no podremos quejarnos y acusarles de corrupción, de traición o de lo que sea: no habrá lugar donde hacerlo, porque en todos los puestos claves de la tribu habrá alguien presto a estigmatizarnos con la peor de las condiciones: “¡Eres de los otros!”

Nótese que todos los delirios identitarios recientes están siempre asociados a territorios, no a comportamientos o a modos de pensar; de nada les sirve a los interesados definir una identidad si luego no pueden ponerla a trabajar a su favor y darles el poder local que ansían. Para sacar provecho del discurso, éste ha de tener consecuencias políticas, es decir, ha de estar contextualizado en un espacio físico, previamente delimitado por fronteras. Y es que, de nuevo, sacan partido de un comportamiento genéticamente condicionado: el derecho al territorio.

Sin embargo, hay algunas características de los primates superiores que nos hace mejores como humanos, por ejemplo, la curiosidad y la capacidad de reflexión.

Gracias a la primera, nos puede dar por indagar en bibliotecas y hemerotecas y sorprendernos de cuanta demagogia y falsedad hay en los discursos identitarios. En entregas posteriores intentaré contribuir algo en este sentido. La segunda nos previene contra todo lo que no encaje en el sentido común y nos plantea preguntas como: ¿quiénes son los auténticos nosotros?, ¿cómo puedo probar mi autenticidad?, ¿por qué mi territorio llega justo hasta donde me dicen y no unos kilómetros más o menos?, ¿qué me hace tan diferente de los otros?, ¿acaso no hay entre los nuestros mucha gente que comete justo los mismos pecados que me han dicho que son propios de los otros?... Y luego la última y definitiva pregunta: ¿No hay asuntos más importantes en mi vida, en las de los nuestros y en las de los otros, para seguir perdiendo el tiempo con estas tonterías identitarias?

Mi consejo es que aprovechemos, ahora que podemos participar en el juego democrático –porque todavía parece que lo respetan algo-, y vayamos a votar por el partido al que le preocupen los problemas reales de la gente como usted y como yo. Nos llevará unos minutos y nos ayudará a que esos otros, o sea, los identitarios, no tengan tanto margen de maniobra. Yo votaré por Ciutadans.

Alejandro Rosales

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Vota a Zapatero

Economía de la secesión: el caso de Cataluña

Por Mikel Buesa, martes, 05 de enero de 2010

La aparición de nuevos Estados independientes ha suscitado, durante la última década, el interés de los economistas, dando lugar a importantes aportaciones en dos terrenos netamente diferenciados entre sí.
El primero, que se deriva de la observación de los procesos de descolonización que tuvieron lugar durante la segunda mitad del siglo XX, alude al tamaño de las naciones y, más concretamente, a las posibilidades que se abren para las más pequeñas dentro de una economía globalizada en la que las barreras al comercio se hacen cada vez más pequeñas, multiplicándose así las posibilidades de acceso a los mercados internacionales. Unas posibilidades que, como han mostrado Alberto Asesina y Enrico Spolaore, se concretan en el aprovechamiento de las ventajas de la especialización bajo unas condiciones en las que la obtención de unos costes reducidos a través de una gran escala de producción no se subordina a la dimensión del mercado interno. Y, así, el tamaño de la nación deja de influir sobre la oportunidad de alcanzar unos buenos resultados económicos. En otras palabras, la globalización abre la viabilidad económica de la emergencia de nuevas naciones de extensión limitada.
Y el segundo es el que se refiere a los casos de secesión en los que la constitución de los nuevos Estados es el resultado de la desmembración de las viejas naciones, lo que conlleva la aparición de barreras comerciales donde antes no existían, dando lugar al que llamamos efecto frontera. Este concepto —que fue acuñado por los profesores McCallum y Helliwell en Canadá, a raíz de sus estudios sobre las consecuencias económicas de una eventual independencia de Quebec— se refiere a los costes que, para comerciar, se derivan de la existencia de fronteras y que se manifiestan en el hecho de que el intercambio de mercancías y servicios es mucho más fácil en el interior de cada país que con el exterior, aun cuando no existan aranceles. Este efecto frontera refleja así la idiosincrasia común de las regiones interiores de cada nación, a la vez que su diferenciación con respecto a los demás países, lo que hace que la intensidad de los intercambios internos sea muy superior a la de los exteriores. Su papel es, por tanto, el mismo que ejercen los aranceles, de manera que actúa como un poderoso mecanismo de protección.

Pues bien, este mecanismo de protección, según han mostrado los acontecimientos, puede reducirse drásticamente e incluso llegar a desaparecer cuando la secesión irrumpe como un fenómeno políticamente traumático que destruye la base común de algunos países. Concretamente, los estudios que se realizaron acerca de las viejas repúblicas soviéticas, de Yugoslavia o de Checoslovaquia, a raíz de su escisión, señalan que el efecto frontera registró una caída de entre tres y cinco veces, dando lugar así a una fuerte disminución de los intercambios y, por ende, del Producto Interior Bruto. Dicho en otros términos, los procesos de secesión dieron lugar a la aparición de fronteras económicas donde anteriormente no existían, erigiéndose así las mismas barreras que anteriormente sólo operaban con respecto a los mercados exteriores.

La secesión de Cataluña.

En Cataluña la idea de la secesión, aunque cultivada durante mucho tiempo por el nacionalismo, no ha tenido una plasmación real en la política práctica hasta muy recientemente cuando, con ocasión del proceso de aprobación de su nuevo Estatuto de Autonomía en 2006, los partidos nacionalistas dieron un giro a sus reclamaciones de autogobierno para exigir la independencia. Fruto de ello han sido los refrendos informales convocados, por el momento, en 167 municipios catalanes para solicitar un pronunciamiento directo acerca de ese asunto —con resultados ciertamente mediocres, a pesar de su manipulación al haberse admitido el voto de los menores de edad y de los extranjeros residentes, pues ni siquiera una cuarta parte de los ciudadanos se ha manifestado favorable a la independencia—.

Pero, más allá del planteamiento político secesionista, nos interesa destacar aquí que también ha habido, en este asunto, una argumentación económica cuyo mejor exponente se encuentra en el reputado académico Xavier Sala i Martín. En ella se acude básicamente al argumento referido al tamaño de las naciones, rechazándose la importancia del efecto frontera y, por tanto, de las relaciones comerciales preferentes dentro del ámbito nacional español. Sala i Martín, primero en una conferencia que pronunció en Omnium Cultural en 1998, y más tarde en otra organizada en 2001 por la Fundació Catalunya Oberta, lo expresó muy claramente: «la evolución de la economía mundial hace que el beneficio de formar parte de un Estado como el español se esté desvaneciendo rápidamente … ya que, en un mundo sin proteccionismo económico, los mercados y la dependencia política son dos cosas totalmente independientes». Sin embargo, es justamente la cuestión del efecto frontera la que más interesa, pues al menos en el corto y el medio plazo, como más adelante se verá, sus consecuencias, en el caso de secesión, pueden llegar a ser devastadoras. Sala i Martín lo admite de manera implícita cuando señala que «si la Unión Europea garantizara que una Cataluña independiente no tendría ningún problema para seguir siendo miembro de la Unión, el proceso de independencia sería más sencillo y, sobre todo, más deseable». Y también lo han visto así los promotores de los refrendos independentistas cuando, al pedir el pronunciamiento de los electores, se alude al marco europeo y se pregunta: «¿Quiere que la nación catalana se convierta en un Estado de derecho, independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea?».

Es evidente que los nacionalistas catalanes, como anteriormente hicieron los vascos con ocasión de la discusión del Plan Ibarretxe, tal como he mostrado en mi libro sobre la Economía de la Secesión, fían la viabilidad de su proyecto independentista a la estabilidad que, para las relaciones económicas y comerciales, proporcionaría la permanencia de las regiones segregadas de España dentro de la Unión Europea, pues en tal caso no existiría, con la secesión, ningún cambio institucional que pudiera afectarlas. Pero este supuesto es muy poco realista debido a que la UE está integrada por los Estados que, en el curso de su formación, se han ido adhiriendo a ella y que, previamente, han sido aceptados unánimemente por todos sus miembros. Además, sus tratados constitutivos no contemplan la posibilidad de que cualquiera de los territorios que forman parte de los Estados miembros pueda separase de ellos, con lo que el Estado que surgiera de una operación de este tipo quedaría apartado de la UE, tal como ocurrió en el caso de Argelia cuando, en 1962, accedió a su independencia.

Por consiguiente, si Cataluña o cualquier otra región europea se constituyera en un Estado independiente y quisiera formar parte de la UE, entonces tendría que negociar su adhesión y cumplir los requisitos que la Unión exige a sus miembros. Y lo mismo puede señalarse con respecto a la Unión Monetaria Europea, donde la integración es aún más exigente. Ello significa que ese nuevo Estado tendría que asumir un largo proceso de negociación que, en ningún caso, podría durar menos de cinco años y que, muy probablemente, siempre que hubiera la requerida voluntad política en todas las partes, sería superior a una década.

En estas condiciones, la parición de fronteras sería inevitable y, con ellas, surgirían las trabas al comercio de bienes y servicios, a la movilidad de los capitales y también a la de las personas, con los costes que todo ello conlleva para la economía. De tales costes, sin duda, los más relevantes son los referidos a las transacciones comerciales, por lo que a continuación me referiré a ellos.

El coste de las fronteras para Cataluña.

Cataluña es una región estrechamente vinculada al mercado nacional español y al mercado común europeo. Así, en 2008, según datos del Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat), sus exportaciones —que sumaron un total de 150.050 millones de euros, lo que equivale al 69,2 por 100 del PIB regional— se orientaron en un 56,4 por 100 hacia las demás regiones españolas, en un 23,9 por 100 a los otros países de la Unión Europea y en sólo un 19,7 por 100 al resto de los mercados mundiales. En cuanto a las importaciones catalanas —cuyo valor fue de 143.346 millones de euros (66,1 por 100 del PIB)— se puede señalar que su procedencia fue en un 43,9 por 100 del resto de España, en otro 31,5 por 100 de los países comunitarios y en un 24,6 por 100 del resto del mundo. Estas cifras señalan que Cataluña obtiene actualmente un superávit comercial equivalente al 3,1 por 100 del PIB. Sin embargo, no debe obviarse que esta cómoda posición comercial es el resultado de un importante superávit en las relaciones con el resto de España —que equivale al 10,0 por 100 del PIB y de sendos déficits en los intercambios con los países de la UE y del resto del mundo —que se cifran, respectivamente en el –4,3 y –2,6 por 100 del PIB—.

En esta situación, la aparición de fronteras entre Cataluña y las demás regiones españolas, así como con los países comunitarios, fruto de su secesión, tendrá que tener, necesariamente, alguna repercusión sobre sus intercambios comerciales. En efecto, la constitución de una frontera implica, por una parte, la aplicación de los aranceles protectores del mercado interior europeo —en nuestro caso, la Tarifa Exterior Común que, dada la estructura del comercio exterior de Cataluña, supone una carga del 5,7 por 100 sobre los precios de sus exportaciones y, supuesto un tratamiento reciproco, del 4,9 por 100 para sus importaciones—. Por otra, existen costes de transacción derivados de la tramitación aduanera de las operaciones comerciales, la inspección de las mercancías, la obtención de licencias, el riesgo del tipo de cambio —dado que Cataluña, al quedar fuera del área del euro, seguramente adoptaría una divisa propia— y otros elementos; unos costes que, siguiendo las evaluaciones de la OCDE para los países desarrollados, se pueden estimar en una carga equivalente sobre los precios del 13 por 100. Y a ello se le añadiría un descenso importante de la intensidad de los intercambios con España al caer el efecto frontera al que antes he aludido. Esto último es difícil de valorar, pero si se tiene en cuenta la experiencia internacional ya referida, podría aceptarse la hipótesis de que, como mínimo, ese efecto se reduciría a la mitad, con lo que la intensidad de tales transacciones pasaría de 22 a 11 veces, lo que resulta equivalente al efecto de un arancel adicional del 26 por 100.

Con estas previsiones, se puede conjeturar que las exportaciones catalanas al resto de España experimentarán un aumento de precios del 44,7 por 100; y las que se orientaran a los países comunitarios, del 18,7 por 100. En el caso de las importaciones, esos incrementos serán del 43,9 y el 17,9 por 100, respectivamente. Pues bien, si se tiene en cuenta la sensibilidad de la demanda a los precios, los cálculos correspondientes —sobre cuyo detalle me he extendido en otro lugar-- conducen a estimar que la reducción de las exportaciones de Cataluña hacia España alcanzará una cifra de 49.209 millones de euros; y hacia los demás países de la Unión Europea, de otros 8.730 millones. Ello hace un total equivalente al 26,7 por 100 del PIB actual de la región, con lo que el efecto de la secesión a medio plazo será una importante caída del producto real y, por tanto, un empobrecimiento de su población. De esta manera, el PIB per capita de los catalanes pasará, con la independencia, de los actuales 29.457 euros anuales a 21.592, una cantidad ésta inferior a la media española —que es de 24.020 €—. Cataluña dejará de ser, entonces, una de las regiones punteras de España para pasar a ser un país independiente cuya renta por habitante será similar a la de Grecia, Eslovenia o Chipre.

Y si se trasladan estas estimaciones al cálculo de los saldos exteriores, se llega a la conclusión de que el déficit comercial de Cataluña con los países de la UE y con el resto del mundo ya no podrá compensarse con un superávit con respecto a España. En efecto, con la independencia todos los saldos se volverán negativos: –10.864 millones de € con España, –13.136 millones de € con los demás países de la Unión Europea y los actuales –5.813 millones de € con el resto del mundo. En total un déficit en el comercio de bienes y servicios de –29.813 millones de € que equivaldrán al 18,8 por 100 del PIB de Cataluña, una vez descontada la caída de la producción antes mencionada. En definitiva, Cataluña puede pasar a ser la nación independiente más deficitaria del mundo, siempre que encuentre algún país o países que asuman el riesgo de financiar una cifra semejante, literalmente insostenible, pues, si no es así, entonces la crisis de la economía catalana será aún más profunda que la ya descrita y los habitantes de Cataluña se empobrecerán aún más de lo que se ha señalado.

El Estado catalán.

La independencia nacional implica la necesidad de constituir un Estado y desarrollar las competencias que le son propias, tanto las clásicas —administración de justicia, defensa, obras públicas y relaciones internacionales— como las vinculadas a la preservación de bienestar —educación, seguridad social, asistencia a los desfavorecidos y prestaciones de desempleo—, así como las relacionadas con la intervención en ciertos ámbitos de la economía sujetos a fallos del mercado. Para el nacionalismo catalán la creación de un Estado propio se vincula a la cuestión de la balanza fiscal, de manera que el déficit que ésta presenta con respecto al resto de España —que, en palabras de Sala i Martín, se califica de «exagerado»— se verá automáticamente corregido y los catalanes podrán disponer para sí mismos de los correspondientes recursos. Sala i Martín lo señala con nitidez: «Cataluña podría dedicar entre el 8 y el 10 por 100 de su PIB, que ahora paga en concepto de déficit fiscal, a hacer infraestructuras y al gasto social para los catalanes», y ello tendría como consecuencia que «nuestros empresarios verían que sus beneficios serían muy superiores, … nuestros trabajadores verían que sus salarios serían de los más altos de Europa … (y) nuestros consumidores verían que su poder adquisitivo podría haber sido un 70 por 100 más elevado que el actual».

Esta visión idílica —que tiene un fondo de razón, pues es cierto que el déficit fiscal existe y que su cuantía, según sea la metodología empleada para su cálculo, se desenvuelve entre el 6,5 y el 8,7 por 100 del PIB regional, de acuerdo con las estimaciones publicadas oficialmente por el Gobierno español debe ser sometida al escrutinio de la aritmética de los números. Partiendo de esas estimaciones —que se refieren al año 2005— se puede establecer que, en el caso más favorable, los recursos que los catalanes ponen para financiar las funciones del Estado se elevan a 46.323 millones de €. De ellos, 32.483 corresponden a las cotizaciones sociales y el resto —13.840 millones— a impuestos estatales que no revierten en Cataluña. Lógicamente, para establecer el balance de los recursos financieros que el Gobierno de Cataluña tendría a su disposición en el caso de la independencia, a las cifras anteriores habría que sumar los 21.517 millones de € que actualmente constituyen la financiación autonómica. En total, por tanto el nuevo Estado catalán podría disponer, según este balance, de 67.480 millones de euros.

Veamos ahora los gastos. Por una parte, las prestaciones sociales, principalmente las pensiones y los subsidios de enfermedad y maternidad, suman 30.257 millones de €. El ejercicio de las actuales competencias autonómicas absorbe otros 21.517 millones. Y la asunción de nuevas competencias estatales —como el sistema judicial, la defensa, la construcción de infraestructuras, las relaciones internacionales y la intervención económica—, estimadas con criterios conservadores y pensando en un Estado más bien modesto en sus pretensiones, podría llegar a los 6.315 millones de €. En total, todo ello suma 58.089 millones de € que, confrontados con los recursos valorados en el párrafo anterior, arrojan un cómodo superávit de 9.391 millones de €.

Sin embargo, esta cuenta —que cuadra muy bien con la proyección idílica realizada por Sala i Martín— es poco realista, pues si bien los gastos —que, por lo general, son muy poco flexibles a la baja— se pueden tomar como razonables, no ocurre lo mismo con respecto a los ingresos. Ello es así porque la recaudación fiscal es muy sensible a la coyuntura económica, de manera que, cuando ésta se tuerce para dar lugar a una caída de la actividad, entonces la obtención de recursos a través de los impuestos y las cotizaciones sociales se reduce. A partir de una función que liga el nivel del PIB de Cataluña con la recaudación fiscal en su territorio, se puede concluir que, en el caso de que se cumplieran las previsiones de pérdida de actividad que se han expuesto en el epígrafe anterior —es decir, una caída del 26,7 por 100 en el PIB—, la percepción de impuestos bajará hasta una cifra de 24.391 millones de €. Y, por otra parte, si se tiene en cuenta que el desplome de la actividad económica se ha de traducir en la pérdida de un poco más de un millón de empleos —1.022.900 para ser más precisos, según el resultado de una función que relaciona el número de puestos de trabajo con el PIB—, cabe esperar que la recaudación por cotizaciones sociales se quede en tan sólo 25.462 millones de €.

Todo ello significa que, una vez desencadenada la crisis económica a la que conduce la aparición de fronteras, los ingresos del Estado catalán acabarán siendo de 49.853 millones de euros, un 26,5 por 100 menos que en el escenario base de estas estimaciones —que, no se olvide, se ha construido a partir de los datos de 2005—. Esos ingresos habría que confrontarlos con un gasto igual al de dicho escenario —dada su inflexibilidad a la baja—, aumentado con las prestaciones por desempleo que cobrarán los trabajadores despedidos; unas prestaciones cuya cuantía se puede valorar en 9.256 millones de €, totalizándose así un gasto de 67.345 millones. Ello significa que el prometido superávit fiscal del nuevo Estado independiente de Cataluña acabará tornándose en un déficit de 17.492 millones, lo que supondrá el 11,0 por 100 del PIB. La sostenibilidad de este déficit, lo mismo que la del derivado de las cuentas exteriores antes expuesto, es muy dudosa, por lo que el Estado catalán tendría que emprender una dura política de ajuste que, en ausencia de elementos compensadores procedentes del resto de España, inevitablemente tendrá que plasmarse en una reducción del empleo en las Administraciones Públicas, los subsidios al sector privado y las prestaciones sociales —principalmente, las pensiones—.

Conclusión.

Nosaltres Sols!, tal era el lema de uno de los principales grupos catalanistas que, liderados por Daniel Cardona i Civil, aspiraban a la independencia de Cataluña allá por la década de 1930. Nosotros solos es todavía uno de los tópicos políticos que se sostienen desde el nacionalismo más radical en la Cataluña actual, desde ese nacionalismo que ha acabado convocando el referéndum de independencia en más de un centenar y medio de municipios catalanes. Ha llegado, por tanto, el momento de establecer cuáles podrían ser las implicaciones de tal soledad para la economía catalana y, por derivación, para el bienestar de los catalanes. En las páginas precedentes he presentado algunas estimaciones preliminares que no dejan lugar a dudas: la independencia de Cataluña, de manera inevitable, conducirá a una grave crisis económica en ese territorio que reducirá el nivel de vida de sus habitantes y obligará a que, por el efecto de un déficit insostenible, empeoren los servicios públicos y las prestaciones sociales que oferten sus Administraciones.

Nada de esto es, sin embargo, novedoso. Y, aunque no hubiese sido cuantificado, sí fue percibido por algunas de las más preclaras inteligencias que Cataluña ha dado a España. El profesor de investigación del CSIC Antonio Cerdá, hoy Consejero en el Gobierno de Murcia, recordó hace unos años, en un artículo publicado por ABC en 2005, que Joseph Pla, poco tiempo antes de su muerte, dirigió una carta al Presidente Tarradellas para pedirle que no se fiara de los políticos nacionalistas. «Apenas sirven para nada», advirtió Pla para, a continuación, añadir que «el catalanismo no debía prescindir de España porque los catalanes fabrican muchos calzoncillos, pero no tienen tantos culos». Pla «no andaba mal encaminado», concluye Cerdá. En efecto, los resultados que, desde el análisis económico de la secesión, he presentado en estas páginas así lo corroboran. Pero más hubiese valido que los sucesores de Tarradellas en el gobierno de Cataluña no nos hubiesen dado ocasión para comprobarlo.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El conseller Maragall, 'pillado' in fraganti mientras conducía


Con móvil al volante.

E-Noticies
El conseller de Educació, Enrest Maragall, ha sido 'pillado' in fraganti hablando por el teléfono movil mientras conducía. La foto, a la que ha tenido acceso e-notícies, se ha tomado en la calle Urgell, a la altura del mercado de Sant Antoni, sobre las 14.40h. Las fuentes que han sido presenciado la infracción han explicado que el conseller "ha pasado mucho tiempo hablando y ha arrancado el vehículo hablando por el móvil".

Según la ley de seguridad vial, hablar por teléfono móvil o manipular el navegador mientras se conduce supone la pérdida de tres puntos en el carnet de conducir y 200 euros de multa.

El artículo 65 tipifica como "infracción grave conducir utilizando manualmente dispositivos de telefonía móvil, navegadores o cualquier otro sistema de comunicación" y "utilizando cascos, auriculares u otros dispositivos que disminuyan la obligatoria atención permanente en la conducción". A este tipo de infracción grave le corresponde "una sanción de multa de 200 euros y la detracción de tres puntos".